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Lola Cortés perdió una casa, vendió ropa y buscó trabajo como empleada doméstica por la pandemia


Lolita Cortés, que considera al teatro como su segundo hogar, confiesa que su amor la ha llevado en muchas ocasiones a no poder tener la vida cómoda que muchos podrían creer que tiene, como ocurre con algunas celebridades de la televisión y considera lamentable que quienes dedicarse a las producciones teatrales son los artistas más desprotegidos de la industria del entretenimiento.


“Lamentablemente tenemos la costumbre de ver artistas que durante la pandemia se refugiaron en sus mansiones o casonas y yo, perdón, pero no tengo ninguno. Con esta pandemia tenía un colchón de dinero, pero nunca pensé que duraría tanto. Vendía ropa y artículos en Facebook, me urgía trabajar, porque los que trabajamos en teatro vivimos el día a día. No me da vergüenza ser parte de los afectados por esta pandemia, no estamos en el primer mundo”, dice.



La mala racha económica que vivió durante el último año la obligó a mudarse de casa e incluso a postularse para un trabajo como trabajadora doméstica, algo que tampoco pudo ejercer porque no tenía seguro médico, ya que dice que la gente de teatro tiene seguro médico mientras está en una producción. “Fui a una panadería a pedir un trabajo de limpieza y no me contrataron porque no tenía el Seguridad Social y es por eso que no pude, esto fue en medio de la pandemia porque no tenía recursos y no me da pena decirlo porque siempre he sido clara y transparente ”.


Además de esta escasez de dinero, Lolita dice que fue estafada por una expareja y amiga con quien tenía un negocio y que la dejó sin sus bienes, situación de la que no puede hablar en detalle ya que está legalmente impedida de hacerlo.


“Me estafó y me dejó en la calle, mi hermana y yo nos quedamos sin hogar y tuvimos que buscar un nuevo hogar y no fue fácil porque tenemos ocho perros, incluso pensé en ir a un refugio mientras me recuperaba y se activó el trabajo, pero al final volvió el teatro, aunque también con ciertas reservas como la capacidad y el miedo de la gente a ir”.


A pesar de lo complicado que han sido para ella 2020 y principios de 2021, este año Lola volvió al teatro con la puesta en escena “Toque Toque”, en el que incluso ha podido compartir escenario con su hija Dariana, a quien llama “Pelota”.


“Esperemos que esto vaya mejorando cada vez más, ahora mismo tenemos limitaciones, como la capacidad, seguimos dependiendo de los semáforos epidemiológicos y cómo lo hemos visto estos últimos meses, el teatro ha sido una de las industrias que más ha sufrido, pero nuestro amor por el teatro nos mantiene aquí, de pie y con una sonrisa para todo el público ”, reitera.

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