• Fercho Rios

Esta habitación podría cargar todos tus dispositivos de forma inalámbrica

Una nueva técnica proporciona energía a los dispositivos electrónicos ubicados en cualquier rincón de una sala de prueba.

Sala de pruebas para la transferencia de energía inalámbrica, antes de ser terminada y amueblada. [Universidad de Tokio.] ¿Qué le parecería si su teléfono u ordenador portátil comenzara a cargarse tan pronto entrara en una habitación? Un equipo de investigadores ha construido una sala capaz de transmitir energía a una variedad de dispositivos electrónicos situados en su interior, como teléfonos y electrodomésticos, sin necesidad de enchufes ni baterías.

El sistema «permite una transferencia de energía inalámbrica segura y de alta potencia en grandes espacios», explica Takuya Sasatani, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tokio y autor principal del nuevo estudio, publicado en Nature Electronics. La habitación se basa en el mismo fenómeno que los cargadores de teléfonos inalámbricos de corto alcance: una bobina de metal colocada en un campo magnético que produce una corriente eléctrica.


Las bases de carga inalámbricas comerciales existentes hoy en día utilizan electricidad de un enchufe para producir un campo magnético en un área pequeña. Los teléfonos inteligentes más recientes están equipados con una bobina de metal y, cuando se coloca un modelo de este tipo en la base, la interacción genera suficiente corriente para alimentar la batería del teléfono. Pero los productos comerciales actuales tienen un alcance muy limitado: si se levanta el teléfono de la base o se guarda en un estuche demasiado grueso, la transferencia inalámbrica de energía cesa. Pero si el campo magnético llenara toda la habitación, cualquier teléfono situado en su interior tendría acceso a energía inalámbrica.



«La posibilidad de tener una habitación donde múltiples dispositivos electrónicos puedan recibir energía en cualquier lugar es realmente convincente y emocionante», afirma Joshua Smith, profesor de ciencias de la computación e ingeniería eléctrica de la Universidad de Washington que no participó en el nuevo estudio. «Este trabajo da un paso más en el camino de hacerlo posible.»

En el estudio, los investigadores describen una sala de pruebas de unos 18 metros cúbicos (aproximadamente similar a un pequeño contenedor de carga) que Sasatani construyó a partir de paneles de aluminio conductores y con un poste de metal en el medio. El equipo situó una lámpara y un ventilador de alimentación inalámbrica, así como otros elementos más prosaicos, como una silla, una mesa y una estantería. #ExaGeek | Fuente | Redacción


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